La importancia de una buena fotografía de producto
- Giste Producciones

- 27 ene
- 4 Min. de lectura
Pocas marcas te lo van a reconocer públicamente, pero una buena foto de producto puede valer más que la mejor campaña que podrías tener, y es que si no están a la altura, el resto de la estrategia no va a funcionar.
El cliente puede leer tu descripción, comparar precios y revisar reseñas, pero hay un elemento que determina el 80% de su decisión final. Sí, la foto. No es porque sea superficial, sino porque lo visual es la forma más rápida de interpretar si un producto es valioso y confiable. Profundicemos un poco en esto.
¿Qué impacto tiene una buena fotografía de producto para tu marca?

La realidad es que marca el punto de partida de tu relación con un cliente. Antes de leer tus textos, antes de comparar precios, antes incluso de saber quién eres, el usuario se encuentra con una imagen. Y esa imagen, te guste o no, les cuenta algo sobre ti.
Por lo tanto, si la foto es profesional, coherente, y transmite un mensaje, va a ayudar muchísimo con que el cliente confíe en ti.
No es poca cosa confiar en una marca online o en un servicio. Piensa un poco en tu propio comportamiento como consumidor:
¿Comprarías un producto con una foto borrosa?
¿O uno con luz plana, sin detalle y con colores que parecen filtrados?
¿O ese otro que tiene fotos inconsistentes, cada una con un estilo distinto?
Probablemente lo descartas de inmediato, y este es el verdadero impacto de una buena fotografía de producto.
Por lo tanto, una buena fotografía va a transmitir tu profesionalidad, reforzando tu identidad visual y diferenciándose de la competencia y, sobre todo, comunicas calidad antes que nada. Por eso las marcas que invierten en fotografía de producto suelen destacar más rápido, cerrar más ventas y construir reputación sin depender exclusivamente de descuentos o promociones.
¿Y una mala foto de producto?
Sinceramente, una mala foto puede arruinar tu conversión, aunque sea un producto excelente. Cuando el cliente ve una fotografía descuidada lo primero que va a pensar es que no es profesional o que quizá dicho producto no tiene calidad. Todo esto va a hacer que no se fíen, pudiendo hasta dudar de que les llegue el producto.
Lo peor es que va a abandonar tu web o red social sin darte la oportunidad de decir nada.
Esto va a tener varios efectos negativos, de hecho, la percepción de calidad de tu producto o servicio será bastante baja. También se verá reducido tu CTR y conversión. Por supuesto, generará cierta desconfianza, y la gente solo compra cuando se siente segura.
En la misma línea, también aumentarán las devoluciones (si por ejemplo la foto no refleja la realidad).
Por último, fotografías descoordinadas con estilos distintos hacen que tu marca parezca improvisada y sin criterio. Es decir, una mala foto no solo no ayuda, sino que te puede hacer perder dinero. Te hace competir solo por precio, te empuja al segmento barato aunque no quieras estar ahí y te bloquea frente a competidores con fotos más cuidadas.
Una buena fotografía de producto te ofrece unas ventajas claras
Lo que sí va a funcionar es una fotografía profesional, con estrategia y coherente con tu branding. Si está bien hecha, consigues beneficios que van a afectar directamente a tu autoridad. Por ejemplo:
Aumenta la percepción de valor de tus productos.
Mejorará tu posicionamiento en marketplaces e ecommerce.
Refuerza la identidad de marca.
Una buena foto genera menos dudas, y menos dudas genera más compras.
La satisfacción del cliente será mayor, disminuyendo también el número de devoluciones.
Te posiciona como marca de confianza.
Te hace competir por valor y no por precio.
¿Cómo deberían ser las fotografías de producto de tu marca?
Entre otras cosas y lo más importante es que deben asemejarse entre sí, sobre todo si pertenecen a una misma campaña. Aparte de esto, hay muchas formas de fotografiar un producto, pero solo hay una que funciona realmente, la que esté alineada con tu marca y objetivos. Por lo tanto:
Deben ser coherentes entre sí, es decir, deben mantener un mismo estilo, luz, encuadre, contraste y tonalidad (cálida o fría).
Tienen que estar alineadas con tu branding. Así pues debes tener muy en cuenta si tu marca es minimalista, artesanal, moderna, etc.
La foto debe ser técnicamente impecable. Sin llegar a ser quisquilloso, hay que ser exigente. Una buena fotografía de producto debe estar correctamente expuesta, tener una iluminación limpia, mostrar volumen y textura, tener un fondo limpio y sin reflejos raros y verse nítida incluso con zoom.
Obligatorio que estén adaptadas al canal donde se publicarán (web, ficha de producto, redes, campaña de branding...)
Capaces de transmitir sensaciones.
Necesitas distintos tipos de fotos. No te puede faltar, si aplica, una foto: principal, de detalle, 360º, de texturas, o con modelos.
No se trata de engañar ni de distorsionar, sino de mostrar el producto en su mejor expresión, por lo que debe ser realista pero inspiradora.
Comentarios